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Nota sobre nuestros Egresados
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Nota sobre nuestros Egresados publicado en La Diaria "

Profesionalmente joven"

Egresados del CEI contaron sus experiencias laborales


Profesionalmente joven

Egresados del CEI contaron sus experiencias laborales

Amenazaba con poca concurrencia la actividad del jueves 25 a las 19.30, cuando la tormenta explotó. Los siete panelistas estaban ubicados detrás de una gran mesa. De a poco, se fueron ocupando las sillas de uno de los salones del CEI, un centro educativo asociado a la Universidad ORT que ofrece carreras cortas y cursos de especialización en Maldonado. Leandro Scasso, director del instituto, cruzó el salón hacia el frente para iniciar la actividad. La consigna: que los siete egresados de la casa de estudio contaran cómo es ser profesional siendo joven.

“Siempre se escucha: ‘se necesita joven con experiencia’. Eso es imposible”. Así planteó Scasso una de las tantas contradicciones que enfrentan los recién egresados cuando procuran insertarse en el mercado laboral. Según el director, “los veteranos” han relegado a los más jóvenes para mantener su espacio. Si bien los ex estudiantes nutrieron las declaraciones del director con experiencias, sensaciones y reflexiones que les ha dejado el camino recorrido, también dieron cuenta de un cambio del paradigma laboral en los últimos tiempos, en el que los jóvenes son los protagonistas.

Como la mayoría de los bachilleres del interior del país, una vez terminado el liceo, muchos de los panelistas analizaron si viajar a Montevideo para continuar formándose. Sin embargo, todos eligieron hacerlo en su departamento, sea por circunstancias de la vida o por convicción. En el caso de Lía, un embarazo no le permitió seguir estudiando en la capital, lo que la frustró mucho, recordó. Una vez que su hijo creció, se acercó al CEI y eligió secretariado ejecutivo. Durante la carrera, para Lía “no había días libres. Trabajaba ocho horas, más el estudio y ser mamá”. Lo mismo le ocurrió a Nicolás, a quien la empresa en la que trabaja le dio la oportunidad de estudiar técnico en gerencia, y también es padre de familia. En este sentido, Andrés contó que ser joven le aportó la energía suficiente para cursar la carrera de analista programador. En su caso, las prioridades eran “estudiar, trabajar y salir con amigos”.

Andrés resaltó que por la “inexperiencia” la pasó mal, pero transformó esta debilidad en fortaleza: le dio fuerzas para seguir adelante. No es el caso de Marcelo, quien se fue a estudiar a Montevideo “una carrera diferente” de la que terminó haciendo. Como el primer camino quedó trunco, una vez en Maldonado se formó como analista de sistemas y desde 2002 trabaja en uno de los centros médicos del departamento, donde no lo excluyeron “por ser joven”

Carne fresca
Otra historia es la de Sebastián. El técnico en gerencia no se pudo ir a Montevideo a estudiar porque a los 18 años entró como cadete en una empresa de televisión por cable de Punta del Este. Allí trabajó durante ocho años; “cuando no tenía por dónde seguir creciendo, abrí la cancha”, contó. Incursionó en empresas de lácteos y galletería, ocupando puestos de gerencia. Para el joven la experiencia es “cualitativa”: “no es sólo el transcurso del tiempo, sino aprender de lo que nos pasa, de lo bueno y lo malo”. Antes, Nicolás se había explayado sobre el tema anunciando una nueva valoración de los jóvenes en el mundo empresarial. Actualmente, en su lugar de trabajo se está tomando más en cuenta la formación de los postulantes que la experiencia. Siguiendo esta premisa, se ha contratado a jóvenes, y ha dado buenos resultados.

Sebastián defiende la incorporación de “sangre nueva” en las empresas porque les aporta mucho. También considera fundamental “enseñarles a los nuevos todo lo que sabemos”. “No cuidemos la chacra; eso nos limita”, graficó. Cree que los jóvenes están en “un buen momento”, ya que “se les dan posibilidades”. “En Montevideo hay gerentes de 40 años, pero quizá a Maldonado le falta un poco eso”, comparó. Y antes de concluir planteó la necesidad de equilibrar la vida profesional con la personal; según explicó, trabajó “mucho sin horas libres” y contestando llamados de su empresa en la madrugada. La vida privada de los profesionales se está respetando “recién ahora, y más o menos”, reconoció.